Mapas

Un mapa es una representación de la realidad. Según dice la RAE, de una realidad geográfica. La palabra clave no es realidad, sino representación: un mapa nunca es la realidad que representa. Más aún, ni siquiera tiene que parecerse a ella. Su mérito no reside en su parecido con la realidad, que en general juega en contra de su utilidad. La realidad –geográfica o no‑ es famosa por la compleja estructura de su enorme contenido de información. La misión de un mapa es simplificarla, seleccionando los detalles convenientemente.

La información seleccionada a su vez depende del propósito del mapa. La que es conveniente a unas escalas no lo es ni remotamente a otras. No es necesario comparar las imágenes de un microscopio con las de un telescopio para convencerse. Sucede ya en escalas de andar por casa –la Tierra‑ y en dos o tres órdenes de magnitud. Basta con imaginar dos mapas, por ejemplo, el que usó la Hispaniola para navegar de Bristol a la isla de Stevenson en el Caribe y el del tesoro del capitán Flint –éste qué útil, por cierto–. Además de la diferencia de escalas, el segundo asume que la Tierra es plana, lo que –dicho a pelo – suena a disparate. Pero es un disparate muy útil, el que se creen arquitectos e ingenieros cuando diseñan sus planos, con resultados –a la vista– impresionantes. Así que la medida de un mapa no es si es verdadero o falso, sino si es más o menos (o nada) útil. El de debajo es un mapa –si se quiere– muy incorrecto.

De nuevo, parece una barbaridad representar las provincias españolas  rectangulares. Sin embargo, eso permite representar excelentemente la ubicación relativa aproximada de todas las comunidades autónomas y las provincias españolas. Sólo aproximada, claro: aunque el mapa permite visualizar correctamente que Granada está “debajo” de Jaén entre Málaga y Almería, no consigue ilustrar si Granada tiene frontera con Albacete (que la tiene). Pero su cometido no es ese, sino representar la división administrativa de España y su geografía relativa aproximada. Y lo consigue francamente bien. Es más, volviendo al parecido con lo representado, es muy plausible que la imagen mental que cualquiera tiene de esa división administrativa se parezca asombrosamente al mapa de marras.

Y aún hay más. Cuando la representación es acertada suele dar más de lo que se le pide. En nuestro mapa, la sencilla geometrización facilita enormemente el memorizar ‑mediante fórmulas “visuales”‑ las relaciones de provincias por comunidades y, de paso, su disposición relativa aproximada. Así, la fórmula para Castilla-La Mancha es 1+2+2 (correspondiente a GU+TO y CU+ CR y AB, usando los códigos estándar ISO para las provincias.) La de Castilla y León –de notoria dificultad entre los estudiosos de primaria– es 3+4+2. Andalucía es 4+4, Galicia es 2+2 y así con todas.

Tanto aprovechamiento del mapa es consecuencia de un correcto balance entre simplificación, manejabilidad y rendimiento, que se suele producir en las buenas representaciones. De hecho esas son las tres patas que sostienen toda representación útil, de cualquier realidad. La simplificación es un término elegante para referirse al número y calibre de los disparates empleados en la representación. Es enemiga de la precisión: se simplifica más y más precisión se pierde. Pero es pareja de lo manejable, como se puede comprobar intentando manejar un mapa con simplificación nula, de escala 1:1. La manejabilidad además condiciona el beneficio de toda la faena – ¿para qué sirve un mapa 1:1?  Sin rendimiento –si se explica poco o mal la realidad que se mira‑ hay que romper el mapa e intentar otro, quizá con menos –o con otros‑ disparates.

La simplificación es un arte, en el sentido más auténtico. Sus aparentes disparates no son sólo de lo más recomendable sino imprescindibles. El físico americano Jule Charney afirmaba que se debe emplear una simplificación extrema para comprender. Viniendo de él, la afirmación vale doble: fue el padre de una ciencia ‑la predicción meteorológica‑ en que la precisión lo es todo.

  1. Sparrow dice:

    Brillante, Majestad!

    Una egregia y divertida ilustracion de la importancia de un mapa…

    http://www.youtube.com/watch?v=VmaJX_1oYXk

    Matizar, por completar, que antiguamente a los mapas -como se ilustra en el video tambien – se denominaban “cartas”. La palabra “carta” tiene como sexta acepcion “mapa” …

    http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=carta

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